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lunes, 30 de septiembre de 2013

DELECTABLE: Al Ataque

Espero que todos mis tres lectores estén concientes de la triste realidad de que no existe un solo México sino muchos y muy diferentes.
El México de unos es totalmente diferente al México de otros. No existe una sola mexicanidad, aunque pueden existir puntos en común entre las distintas versiones.
Yo vivo mi mexicanidad principalmente a través de la comida. Para mi no tendría mucho sentido ser mexicano si no pudiera disfrutar de la comida mexicana proveniente del mestizaje culinario y cultural.
Mi ser mexicano se define principalmente por sabores, luego por texturas y finalmente por colores.
Mucha gente para poderse sentir mexicana le da mucha importancia la herencia cultural principalmente la proveniente de las antiguas civilizaciones mesoamericanas.
Yo no, yo le doy mucha mas importancia a la mezcla de culturas porque finalmente eso es lo que verdaderamente soy. No soy ni español, ni soy azteca, soy el resultado de la mezcla de las dos.
En la comida es igual.
Por eso yo soy un declarado comedor de tacos. Tacovoro si se quiere.
Según la Tacopedia, los Tacologos nos clasifican a los Tacovoros siguiendo cuatro criterios fundamentales.

1.-Primero la frecuencia con la que un tacovoro se hace un taco.
2.- El lugar donde el tacovoro es capaz de comer tacos.
3.- La complejidad del guisado con la que se hace un taco.
4.- Y finalmente y de suma importancia: La forma de agarrar el taco.



Las clasificaciones que han elaborado los tacologos dependiendo de los resultados que arroja un algoritmo al cual se le alimentan los datos estadísticos provistos por los cuatro criterios son los siguientes:

Tacovoro frito: Le encantan los tacos pero no tiene donde caerse muerto. O sea está frito. Lamentablemente una gran mayoría de la población de este inequitativo país.

Tacovoro de closet: Le da vergüenza aceptar que le gustan los tacos, el solo puro bagel de salmón. A pus que mamón. Se bien que conocen a varios especímenes de este tipo.

Tacovoro Independentista: Solo come tacos en las fiestas patrias. Derrepente se acuerda que le gustan los tacos.

Tacovoro Gorril: Le encantan los tacos pero solo los come cuando se los invitan.

Tacovoro con licencia: Prácticamente cualquier licenciado que se eche la corbata sobre el hombro para no mancharla. Come tacos con una frecuencia de a tres días a la semana cuando menos, cuenta con un puesto predilecto de tacos de dudosa higiene y frescura, pero del cual, ya es cliente frecuente y Don Cuniberto ya lo saluda de a título profesional. ¿Como le va licenciado, los de siempre con todo?  


Tacovoro de a 5 pesos: Es aquel que se hace taco de lo que haya de comer, sencillamente compra 5 pesos de tortilla diario y se hace taco de lo que haya.

Tacovoro Colonial: Solo va  la taquería de su colonia la cual considera la mejor de todo el mundo taqueril.

Tacovoro gastador: Va a pura taqueria cara como El Califa o La casa del Pastor. No importa si su cartera se lo permite, él solo come tacos caros.

Tacovoro umbilical: Solo los tacos de su mami valen la pena.

Tacovoro extremo: Se para en cualquier establecimiento que esté preparando tacos, sin importar que esté a lado de un gran charco de agua estancada a donde fue a morir un perro atropellado justo enfrente de las oficinas de la Secretaria de la Reforma Agraria. Él hambre es canija y cualquier lugar es tan bueno como el siguiente.

Las clasificaciones pueden seguir y seguir sobre todo cuando predomina un criterio sobre los demas como es el caso del tacovoro freido ( no confundir con el frito) que solo come tacos dorados o el tacovoro encestado o sea que solo le gustan los tacos de canasta. O ya de plano el tacovoro bucólico, solo come tacos al pastor.


Mi caso, por ejemplo, yace entre el tacovoro colonial, el gorril y el de 5 pesos, lo cual me vuelve un tacovoro convenenciero: si me conviene me hago un taco.
Soy colonial porque lo cierto es que realmente considero que la ta quería de mi colonia es la mejor de todo México, cuando menos en lo que a tacos al pastor se refiere. Crecí (no mucho) comiendo tacos de la taquería "Al Ataque" en el corazón de la Rupestre Churubusco.


Soy Gorril por que solo voy al Califa si alguien mas paga. O sea aguas.
Y finalmente soy de a 5 pesos porque tengo una tortillería cerca de la oficina y pues siempre es mas divertido hacer tacos que comer lo que traiga asi solito.
La tradición taquera en mi caso se inició en varios lugares, varios que ya no existen como "Los Sifones" sobre Miguel Angel de Quevedo o El Lobo Bobo sobre Insurgentes, y otros que subsisten como "El Rincón de la Lechuza.


La vida me ha llevado por caminos inusitados y he acabado comiendo los tacos de "El Paisa" en Tlalnepantla. El campechano es un manjar.
De otras ciudades recuerdo con gran cariño los del Chilo en Monterrey y Los Alteños en Guadalajara.
Bueno ya el colmo ha sido comer tacos al pastor de camioncito en la ciudad de Los Angeles o acabar comiendo en esa misma ciudad en un Taco Bell.
Ya nadie se acuerda del desaparecido restaurante Chi-Chi's, ahí también llegué a comer tacos en EUA y sobreviví.
Todo mundo tiene un taco favorito aunque coma de todos. En mi caso tengo que hacer una fuerte reflexión una profunda introspección para no traicionar a ningún taco.

Foto del especial de Costilla del 
Rincón de la Lechuza foto de www.foodspotting.com
Taco favorito: El de costilla con queso que preparan en el Rincón de la Lechuza.
Aunque no puedo dejar de insistir que los de pastor de Al Ataque son realmente los mejores de su tipo.

En conclusión el estudio de la tacología no es fácil, ya que se entretejen temas sociales, económicos y culturales en su estudio.
Todo aquel que guste comentar sobre: Tacos favoritos, anécdotas de tacos, taquerías escondidas por la ciudad, todo esto será bienvenido.
Dejad vuestros comentarios en la sección aquí abajo o en Facebook y con mucho gusto los leeré y comentaré. 


  



miércoles, 3 de julio de 2013

Pizza


La pronunciación italiana de este pan horneado plano y redondo que suele ir cubierto de una capa de salsa de jitomate, queso y una gran variedad de ingredientes, es pittsa.
En español solemos pronunciarla pisa y particularmente en México pixa.
Las pixas, digo, las pizzas son mi adoración.
Cuando tengo que decidirme entre los sandwiches y la pizza como mi comida favorita tengo graves problemas de indecisión.
Por sandwich puede llegarse a  entender cualquier emparedado, cualquier cosa entre dos panes, desde una torta de tamal, pasando por el club sandwich hasta una sofisticada hamburguesa de Embers. (Buscar Embers en la guía de restaurantes de Polanco.) Pero me refiero específicamente a los sandwiches que utilizan pan de caja o rebanadas de algun pan para contener lo que sea.  
Por otro lado adoro el mole poblano pero es tan difícil que lo preparen bien que tengo pocas posibilidades de realmente disfrutarlo cada vez que tengo la oportunidad de pedirlo.
En cambio la pizza es leal, es difícil que alguien prepare una pizza fea.
Dice el imaginario popular que la pizza es como el sexo, que hasta el mas malo es bueno.
Por eso creo que no tengo mas remedio que escoger a esta deliciosa invención italiana popularizada por los gringos como mi comida favorita.


De chico por allá en la lejana década de los ochenta mis padres me llevaban a un lugar llamado "Viva Pizza!" Su logo era el clásico cocinerito de bijote al estilo Dalí con su delantal y su gorro. No confundir, por favor, con la porquería actual de Vive la Pizza, muy popular en las calles del centro histórico.
Cuando íbamos a Viva Pizza!, mis papás me hacían la rigurosa advertencia de que me iba a tener que esperar con paciencia por lo tardado del horneado. Y si era una espera larga, y supongo que aun mas para alguien con la tierna edad de 6 años, pero no me importaba, con tal de degustar tan suculento manjar. Fue muy curioso notar el cambio de las pizzas de mi infancia que eran un alimento tardado de preparar a las pizzas modernas que en 30 minutos están listas en la puerta de tu casa. Viva Pizza! preparaba pizzas con jamón grueso cortado en cubitos, ya casi nadie la prepara así. Esa pizza de jamón era mi adoración.
Otro detalle es que en esa época no había entrega a domicilio y en vez de la popular caja de cartón que se usa hoy en día, empacaban la pizza sobre un plato de cartón blanco y la envolvían con una bolsa de papel blanco a la que le hacían un pico para generar una forma piramidal. Así se empacaban las pizzas para llevar.
Costumbre pintoresca que se ha perdido ante la practicidad de la caja plana de cartón, aunque todavía algunas pizzerias de barrio la utilizan.
El eterno Rocco's
En aquella época, mis primos por vivir en otra zona del sur de la capital, iban a Pizzas Rocco, pizzería que aun sobrevive y que aun prepara una de las mejores pizzas de la ciudad. Su pizza es delgada y crujiente con un queso algo salado y buena salsa, pero con un estilo realmente único, ninguna pizza que yo haya probado se le parece.
De chico me molestaba que no cortaran el jamón en cubitos como en Viva Pizza! pues en Rocco siempre han usado el jamón en rebanadas delgadas, pero aun así siempre me gustó esa pizza.
La que mas me gusta de Rocco es la pizza con champiñones o  la de queso sola o la Coyoacán con frijoles. Hijole, la verdad es que todas sus combinaciones son maravillosas. La  marinera es una delicia.

En Coyoacán existen varias opciones para comer pizza pero hay un restaurante muy famoso entre los lugareños que está en una calle escondida y lejos de las tumultuosas plazas principales.
Con su estilo de posada europea, siempre me ha gustado mucho la pizza de Leo's.
Como siempre, Leo´s tenia mucho mejor calidad al principio que hoy en día, el servicio es pésimo, pero en donde no lo es. La lasagna creo que sigue siendo de las mejores de la urbe y su pizza bolognesa es una exquisitez. 
Leo´s y su estética acogedora, pero aguas con los meseros.
Otra pizzería clásica de la zona de Coyoacán es Pizzas Plaza que ha logrado sobrevivir todos estos años a la entrada de las franquicias estadounidenses y que sigue preparando una pizza bastante buena. Sus pizzas son de masa un poco mas gruesa de lo normal, con mucho queso, pero no tanta salsa y abundantes ingredientes. En las Plaza hay que probar su especial de Pepperoni que lleva champiñones, o la combinada especial, muy buenas. De hecho parece ser una franquicia en pleno crecimiento, lo cual me da gusto, ya que acaban de abrir un pequeño local debajo del puente de Churubusco para entregas a domicilio.

De la nostalgía de ayer puedo recordar Benedetti's y su restaurante en Centro Coyoacán que hoy en día es una Parrilla Quilmes. Creadores de la Megapizza, creo que fue la primer pizza rectangular gigante disponible.Su pizza se caracteriza por tener ajonjolí en las orillas y por dar chimichurri para acompañarla. Ya no tengo ninguna sucursal a la mano, pero para variar ya no son lo que algún día fueron. Su Club Pizza de Pepperoni y champiñones era mi favorita. 

Shakey's Pizza y Pollo que por aquellos ochenteros días andaba por la colonía Juarez y sobre el periférico a la altura de Polanco. Era una pizzería muy vistosa con piano en vivo y meseros vestidos al estilo Dixieland con chaleco y sombrerito. Era un lugar muy divertido. Después de años de desaparecida la franquicia ha regresado y ya cuenta con algunos restaurantes que ya no tienen ese encanto de antaño pero que preparan una pizza bastante decente.

Publicidad ochentera de Shakey´s Pizza y Pollo.

Los juegos del Showbiz de Universidad.
Otro ochentero lugar era el Showbiz Pizza Fiesta con sus maquinitas, juegos y osos animatronics que ocupaba el espacio de lo que ahora es el Boliche de Av. Universidad. Algún cumpleaños seguro lo festeje ahí. La verdad de lo que menos me acuerdo es de que tan buena era la pizza pues el chiste de ir ahi era subirse a los juegos y ver a los monos cantar. Showbiz sencillamente desapareció.
Por otro lado, de esos ochenteros años logró sobrevivir Mama's Pizza en la del Valle sobre José María Rico. Mama´s era realmente un fenómeno muy popular en los ochenta. Su pizza es una explosión de queso, queso y mas queso. Altamente recomendable para los amantes del queso. Antes había una sucursal sobre Insurgentes Sur cerca de la Palma que ahora es una eficiente sucursal de Banco del Bajío.
No es raro que Mama's Pizza haya podido sobrevivir en su actual locacion ya que la Colonia del Valle es un verdadero vortex pizzero. Estoy seguro que tienen mas pizzerias por persona que ninguna otra zona de la ciudad. Tienen las Billy Pizza, Las Giorgio's, Las Ili's, Las famosisimas Juliu's con su colección de botellas de Coca Cola, Las Chester´s que tienen una sucursal en avenida Xicotencalt en Coyoacán y que a pesar de estar muy cerca de la Prepa 6 nunca las probé en esa estudiantil época. Pero sobretodo tienen una joya en la calle de Pilares esquina con Pestalozzi, que es uno de los últimos restaurantes de una de las primeras franquicias de Pizza gringa que existió en México. Con sus techos de tejas anaranjadas aun sigue ahi Pizza Hut. Y es que según yo Pizza hut es la única franquicia que ha sabido mantener el sabor y la calidad de su pizza. Habrá a quienes les guste y habrá a quienes no, pero de que han sido los únicos capaces de mantener el mismo sabor durante años de eso no me cabe la menor duda.

Último bastión del poderoso imperio Hut. Por supuesto en la Del Valle.
Domino´s Pizza no es para nada la pizza que era cuando entró a México, erán realmente riquísimas.
Recuerdo esos viajes a la colonia Guadalupe Inn cuando el Domino´s de la calle de Juan Pablo II era la sucursal mas cercana a mi casa, sucursal que ya no existe. La Extravaganzza era un verdadero prodigio.
Papa John's también fue un fenómeno cuando entró a México por ahi de finales de los noventa, su pizza era algo excepcional, que luego de algunos traspiés y de casi desaparecer tomo un segundo aire pero para nada es lo que en su momento fue.
¿Alguién se acuerda de las Little Caesar´s? Llegaron y se fueron sin pena ni gloria.

En San Jerónimo aun sobrevive y con bastante popularidad un lugar que fue el pizzero testigo de mis días de universitario cuando con la banda diseñadora subíamos a degustar las pizzas de Alex Pizza.

Amore Pizza era genial cuando era un cuchitrilcito apenas perceptible en la calle de Michoacán en la Condesa. Todavía creo que mantuvieron su calidad en su sucursal de Av. Sonora. Hoy que se han extendido por buena parte de la ciudad, ya no son lo que antes eran. Bajón de calidad notable.

Lo cierto es que la Ciudad de México tiene una gran oferta de este platillo italiano. Hoy en día hay tres lugares que preparan una pizza realmente memorable, uno es Central de Pizzas en la colonia Escandón que a parte de tener un menú con varias delicias, te da la opción de pedir tu pizza en masa gruesa o delgada por lo cual ya no hay peleas entre los comensales respecto al espesor de la pizza.
Para variar el problema del lugar son los meseros pero con paciencia todo se logra sobrellevar.


Otro lugar nuevo con muy buena pizza, donde el servicio vuelve a ser el gran problema, es Flipin pizza, una franquicia californiana que curiosamente no prepara pizza estilo california sino que lo hace al estilo Nueva York. Por el momento se encuentra en Av. La paz en la zona de San Angel. De todos los lugares que he mencionado con mal servicio, creo que ellos si se llevan el premio al peor, sin embargo la pizza es realmente buena. La Pizza blanca de alcachofas es deliciosa. Por ahi me dicen que las alitas también son muy buenas. Lo cierto es que ir a su restaurante es divertido porque la cocina cuenta con un amplio ventanal que permite que los comensales vean como los cocineros avientan la masa al aire para extenderla, a la clásica usanza y haciendo honor a su propio nombre.
Y finalmente no podía dejar de mencionar a "El Perro Negro" que inició sus operaciones en La Condesa en un local pequeño pero agradable cerca del parque España donde tocan música en vivo por las noches y que ahora han llevado su Pizza y sus cervezas hasta Coyoacán. Este lugar sirve una Pizza buena con mucho queso, y una salsa de jitomate decente,  pero debo decir que la Sopa de Cebolla es realmente extraordinaria y aparte sirven un Pay de Crema de Cacahuate prodigioso.

Otro tipo de pizza mas comercialona, pero que tambíén puede llegar a ser muy buena, es la de un lugar que cada vez es mas común verlo en las plazas comerciales en sus áreas de comida que es Sbarro.
Estas pizzas para ser de una cadena comercial a mi me gustan mucho, y es que a parte de que su sabor es muy bueno me permiten probar la pizza estilo Chicago o como se le conoce mas comúnmente como pizza rellena. La pizza rellena de queso y brócoli de Sbarro es un manjar.

Y es que afortunadamente la oferta pizzera en la Ciudad de México es tan variada que se pueden degustar varios estilos como la dip-dish Pan pizza o estilo Chicago en sus dos vertientes, de masa gruesa y esponjosa y la rellena. La Pizza estilo Nueva York de rebanadas amplias y delgadas pero flexibles de tal forma que las puedes doblar como haciendo un taco. La cuadrada siciliana como la de Amore Pizza.
La califoniana con ingredientes fuera de lo común como pollo BBQ tal y como la preparan en los restoranes de la cadena California Pizza Kitchen.
En fin, los chilangos amantes de la pizza estamos a salvo pues la ciudad cuenta también con varios lugares que dicen preparar la pizza a la usanza napolitana con horno de piedra y toda la cosa nostra.
Aunque lo que comemos aqui es tan solo un pizza "estilo" napolitano, ya que las pizzas Napolitanas autenticas están hechas con jitomates y queso mozzarella y otros ingredientes sumamente complicados de obtener. Pueden prepararse, por ejemplo, con jitomates San Marzano que crecen en las planicies de terreno volcánico al sur del Monte Vesuvio y queso Mozzarella di bufala Campana, hecho con leche de Bisontas criadas en los terrenos pantanosos de Campanía y Lazio en un estado semi-silvestre. Por estas complicaciones tan exquisitas es que este mozzarella esta protegido con su propia designación de origen.
Vaya para poder estar avalado por la Associazione Vera Pizza Napoletana, hay que cumplir con toda una serie de requisitos muy complicados para poder llamar a tu producto autentica pizza Napolitana. 
Dejando esas complicaciones de lado, hubo un momento en que la ciudad derrepente se llenó con vistosos hornos de piedra y sus llamativos domos, donde se preparan exquisitas pizzas a la leña. Santino en Polanco y  El Ermitaño en Miguel Angel de Quevedo son buenos ejemplos de esto. Yo no se si sean autenticamente napolitanas o no pero a mi me gustan mucho.

Pizza a la leña.
He tenido la fortuna de degustar pizzas en varias ciudades que dicen tener las mejores pizzas del planeta.
Después de probar esos prodigios de pizzas mi alma puede permanecer en paz con honesta tranquilidad al saber que en la Ciudad de México contamos con suficiente variedad y calidad para competir con las mejores pizzerías de por aqui y de por allá.
Yo solo trato de mantenerme un poco alejado de las pizzas congeladas, pero aun así hay que recordar que la sabiduría popular es poderosa y cierta, por lo que no hay que olvidar que la pizza es como el sexo, hasta la mas mala es buena.

NOTA:
Si me faltó de mencionar alguna famosa pizzería de antaño o si alguíen quiere compartir sus pizzeras experiencias de la pizzeria de su localidad, con gusto leeré lo que tengan que contarme.



miércoles, 26 de junio de 2013

Parejas perfectas

Así como Gloria Trevi era incapaz de imaginar una papa sin catsup, así yo he encontrado varias parejas alimenticias que son perfectas juntas. Separarlas sería muy cruel.
Por supuesto que entre mas ingredientes y mejor balanceados tenga un platillo, cobrará mayor elegancia y reputación, como es el caso de un buen mole que incluye todos los ingredientes habidos y por haber en un delicado balance.
Sin embargo aquí estoy refiriéndome a aquellas parejas comestibles sencillas, que cualquiera puede combinar fácilmente y que generan pequeños manjares cotidianos.
Un primer ejemplo es una botana sencilla y carismática que todo mundo (que no sea intolerante a la lactosa)  ha probado cuando menos alguna vez en alguna reunión o fiesta.
Una simple galleta con algo de queso encima.
Puede ser queso crema, o Brie, o incluso Cheez wiz pero el caso es que el queso y la galleta forman una perfecta armonía.
En mi caso la pareja perfecta la forman el queso cheddar sobre una galleta tipo Ritz. Puedo comer cantidades industriales sin parar.


Si las puedo acompañar con un vaso de cerveza de raíz, mi tarde estará completa.
Otra pareja que me vuelve loco, en este caso, a la hora del desayuno, es el huevo revuelto con jamón.
Claro que en el recetario vernáculo mexicano encontramos miles de formas deliciosisimas para preparar huevos. Los rancheros, los divorciados, los ahogados, con chilaquiles, con frijoles, chorizo, en fin hay miles de maneras de cocinarlos. Todos me gustan mucho pero hay algo en la sencillez de poder preparar fácilmente un desayuno exquisito con tan solo ir al refri sacar unos huevos y un poco de jamón que hace que está pareja sea delirante para mi.


Otro desayuno exquisito que forma parte del recetario netamente chilango es la pareja formada por un simple y sencillo bolillo y un inofensivo tamal. Juntos forman esta explosiva pareja que los chilangos  llamamos torta de tamal o mas coloquialmente guajolota.
En ese compacto paquete están todas las calorías que necesitas para todo el día. Si comes una guajolota ya no tienes que preocuparte por el resto de las comidas del día. Habrá a quienes les de hambre pero eso ya es rollo de cada quien, la guajolota lo que garantiza es tu ingesta calórica de esa jornada.
Puede intervenir un vaso de atole pero no es cien por ciento necesario. Yo adoro la de tamal oaxaqueño de mole.


Y otro desayuno mas que me fascina y que gracias a el saque avante la prepa y la carrera es sin lugar a dudas el favorito de los policías y oficinistas.
Un aro de masa frita cubierto con algún glaseado y algún tipo de espolvoreado y una infusión milenaria traída de Arabia de ciertos desiertos desiertos.
La dona y el café forman parte integral de quien soy yo. Bien dicen que eres lo que comes. Yo lo digo abiertamente y con orgullo. Yo como donas con café. Tiene que ser café negro, sino no.
Desde las donitas bimbo hasta las Krispy Kreme pasando por mis favoritas que son las Americanas que son las que venden en el café El Jarocho. Extraño Dunkin Donuts, ojala que regrese la franquicia a México. Pero mientras tanto todas la panaderías las hacen por lo cual  mi mundo donero esta cubierto por una buena oferta de estos maravillosos bizcochos.


Bueno, pero definitivamente la que para mi se lleva el trofeo a mejor combinación en el mundo de lo dulce, que puede ser desayuno, almuerzo, tentempie, postre o cena, es una fiesta de contrastantes sabores y tersas texturas. Nada supera un sandwich de crema de cacahuate con mermelada de fruta.
De hecho esta en si, no es una verdadera pareja, es mas bien un ménage à troi pues se requiere de la intervención de algún tipo de pan o galleta para servir de base a la explosiva combinación de crema de cacahuate y mermelada.
Para variar, en mi casa la crema de cacahuate no estaba prohibida, sino, prohibidisima. Según esto era GRASA. Asquerosa y dañina y horrible y engordadora GRASA.
Para comerla tenía que ir a casa de mis primos donde desayunar un pan con mermelada y crema de cacahuate era la cosa mas común en el desayuno. Por supuesto yo adoraba ir a casa de mis primos.
Y es como todo en la vida, esa rigidez caprichosa que imperaba en mi casa, fue la que propició que me volviera apasionado de las cosas cuando por fin encontraba un recoveco y lograba escaparme para probarlas y disfrutarlas.
Necesita haber negro para ver el blanco.























Finalmente no puedo dejar de mencionar a otra pareja o trio que me vuelve loco, el confromado por aguacate, salsa catsup y un bonche de galletas saladas. Esta combinación no es tan rara, ahora que lo pienso, pues algunos restaurantes la sirven bajo el nombre de Coctél de Aguacate y de hecho también acompaña al mismísimo Coctél de camarón.
Si por algún azar del destino llego a tener a mi disposición estos tres ingredientes, comeré hasta hartarme o hasta que se acabe alguno de los tres.



Aunque es claro que hay que tener cuidado, ya que las anteriores son combinaciones peligrosas, altamente adictivas y engordadoras por lo cual su manejo requiere discreción.
Están también las combinaciones raras, muy personales que hace cada quien por errores en la Matrix.
He visto gente comer tortillas con catsup. O sea tacos de catsup.
Papas a la francesa con jarabe de chocolate.
Galletas Oreo empanizadas y fritas.
Chocorroles con fritos de Sabritas y un mundet rojo, pa que amarre.
Tacos de salchicha con mayonesa.
Concha con frijoles (me declaro culpable, la adoro.)
En fin no estamos aquí para juzgar a nadie, ni a sus aberrantes gustos culinarios, cada quien habrá encontrado, y casi siempre con anécdotas interesantes, aquellas parejas ideales con las cuales pasar una tarde idílica.

NOTA:
No importa si ya han pasado años de la fecha de esta entrada, me gustará leer cualquier gusto particular de quien se atreva a salir del closet y a compartir sus raras predilecciones (con respecto a la comida exclusivamente, por favor).








miércoles, 8 de mayo de 2013

DELECTABLE: ¡A la botana tana!

Que gran problema es la comida.
Lo sano y nutritivo en el mejor de los casos no sabe mal pero no es nada extraordinario.
Pero que tal lo grasoso, las harinas, las azucares. Sabores abrumadores por todos lados, delicias por aqui y por alla. La Matrix verdaderamente está mal programada.
Todo lo que engorda y hace daño es delicioso y lo sano ¡meh! a veces sabe bien.
 Por supuesto que puedo disfrutar una buena ensalada si me pongo en sintonía, pero no hay como la mas atascada pizza de ingredientes grasosos y salados para activar el gozo al maximo. Claro luego viene la culpa pero lo bailado...
Dentro del universo de comida chatarra encuentro extremadamente placentero poder llenar un tazón de frituras y sentarme a ver una película o un partido de futbol.
Por salud e higiene mental no es una practica habitual, sin embargo cuando lo hago es sumamente placentero.
Sabritas y Barcel son los dos gigantes monstruosos proveedores de botanas saladas de México. La primera pertenece a Pepsi Co. y comercializa marcas gringas de botana y la segunda pertenece al grupo Bimbo y comercializa marcas nacionales.
Con excepción de las papas fritas Chips de Barcel todas las demás botanas que me gustan pertenecen a Sabritas.
Desde la intima relación que se genera entre Sabritas y sus consumidores mas jóvenes gracias a los Tazos, hasta los mas viejos que le son fieles a un producto en especifico hasta la muerte, existen muchas formas de disfrutar estos productos.
Muchos niños en su momento ni siquiera nos comíamos la botana sino que la desechábamos de inmediato pues lo importante era sacar el mugroso tazo.
Pero creanme hay fans que darían la vida por la botana de su preferncia. Es una relación íntima muy poderosa. 
Por ejemplo, conozco fans de los Sabritones. Esos fans si que son hard core, porque comer puros Sabritones para mi si que está cañón,  yo encuentro a esa botana un poco pesada y su textura lástima el paladar. Pero a quienes les gustan los defienden a muerte como la mejor botana. Ademas se los ponen a todo, los trituran y se los ponen a sandwiches, a tacos y tortas incluso he visto gente que los espolvorea sobre sopas.
Claro, les queda como un caldo tlalpeño. 
Fans de los chicharrones picosos, mis respetos.
Conozco fans de las Pizzerolas. Esta afición la entiendo mas, ya que la tortilla frita es mas digerible para mi y su sabor es menos picante que el de los Sabritones además ese toque a orégano que tienen puede ser muy atractivo.
Los fans de las pizzerolas me cuentan que una bolsa acompañada de una Coca fria no tiene comparación.
Conozco incluso a una fan de los Rancheritos, y no lo digo creyendo que haya pocos sino porque a mi de plano no me gusta el sabor de esta botana.
Claro en una época los Cazares ahogados en salsa a manera de "chilaquiles portatiles" fueron la sensación marcando muchas infancias.
Mi dilema actual radica en no poder decidirme cual es la botana que mas me gusta.
La contienda yace entre los Doritos Nachos y los Chetos con sabor a queso.


Los Doritos son la neta. De hecho es la segunda botana mas consumida en Norteamérica después de la papas fritas con sal .
Sin embargo los fans de los Doritos sabemos que no es fácil comer Dortios.
 Los verdaderos fans de los Doritos sabemos que si queremos experimentar en toda su magnitud el intenso sabor a queso y jalapeño de esta botana, debes comprar una bolsa tamaño familiar para asegurar que la distribución del sazonador sobre los triángulos de tortilla sea abundante y uniforme.
Otras presentaciones suelen tener el problema de contener producto tímidamente sazonado lo cual disminuye la posibilidad de gozo intenso.
La bolsa familiar por alguna extraña razón de producción no presenta este problema.
Pero realmente no me explico ¿Como puede haber tanto placer en un pequeño triangulo naranja?
La mejor representación de lo que implica comer Doritos está escenificada en la película "Vecinos Invasores" Over the Hedge. Es una verdadera explosión de sabor.
Claro, yo como consumidor premium, vitalicio, vip, de tortilla en general resulta lógico esperar que mi afición por los Doritos sea tan intensa como inevitable, pero los problemas aparecen cuando pruebo un Cheto.
Toda mi lealtad hacia los Doritos desaparece y me vuelvo una maquina consumidora de bastones de harina fritos.
El sabor y la textura de los Chetos son delirantes y puedo acabarme una bolsa de cualquier tamaño yo solo.
No importa si es la bolsita individual de la tiendita o la gigantesca megabolsa de Costco que hasta puedes meter la cabeza si quieres. Si me compro una bolsa de Chetos es seguro que acabaré lamiendo el interior metalizado.
La cuestión con los Chetos es que es una botana que no puede ser combinada con ninguna otra actividad.Si vas a comer Chetos pronto descubrirás que solo puedes hacer eso y nada mas. A los pocos segundos de empezar a degustar esta exquisita botana, tus manos se convierten en tentáculos resbaladizos de color naranja que son incapaces de agarrar nada con la mas mínima firmeza.
En el mejor de los casos si no quieres terminar con un control remoto de la tele grasoso y naranja debes hacer preparativos como tener un rollo de servi-toallas al lado para constantemente estarte limpiando las manos, pero tienen que ser servi-toallas que son mas resistentes porque una pobre servilleta no puede hacer la tarea.
Pero como todo en la vida, comer Chetos tiene su precio. Una vez que me encuentro con la bolsa vacía y con el antebrazo todo naranja hasta el codo empieza a emanar un sentimiento de culpa profundo, como si la propia digestión generara como mecanismo de defensa esta sensación profunda de culpa para evitar que el estomago vuelva a ser llenado de harina frita.
Una vez que eres capaz de ver tu reflejo claramente en el interior metalizado de una bolsa vacía de Chetos el gozo desaparece súbitamente para dar paso a un grito mental ¡¿Pero que he hecho?! que da pie al sentimiento de culpa. El problema es que este sentimiento por profundo que puede llegar a ser, dura tan solo unos cuantos minutos en lo que el poderoso aparato digestivo humano se aclimata a su contenido irritante y de difícil digestión. Una vez acostumbrado y con ayuda de alguna bebida dulce que ayude a limpiar el paladar, se puede decir que el cuerpo queda reseteado para ingerir mas Chetos sin ningún problema.
La verdad es que ambas son extraordinarias botanas que se que a mas de un fan le representan un problema de indecisión.
Ahí mi dilema. ¿Cuál llevaría a una isla desierta? ¿Chetos o Doritos?, ¿Doritos o Chetos?
Ojala que pudiera llevar las dos pero en esas islas desiertas hipotéticas solo dejan llevar una sola cosa de cada cosa.