miércoles, 8 de mayo de 2013

¡A la botana tana!

Que gran problema es la comida.
Lo sano y nutritivo en el mejor de los casos no sabe mal pero no es nada extraordinario.
Pero que tal lo grasoso, las harinas, las azucares. Sabores abrumadores por todos lados, delicias por aqui y por alla. La Matrix verdaderamente está mal programada.
Todo lo que engorda y hace daño es delicioso y lo sano ¡meh! a veces sabe bien.
 Por supuesto que puedo disfrutar una buena ensalada si me pongo en sintonía, pero no hay como la mas atascada pizza de ingredientes grasosos y salados para activar el gozo al maximo. Claro luego viene la culpa pero lo bailado...
Dentro del universo de comida chatarra encuentro extremadamente placentero poder llenar un tazón de frituras y sentarme a ver una película o un partido de futbol.
Por salud e higiene mental no es una practica habitual, sin embargo cuando lo hago es sumamente placentero.
Sabritas y Barcel son los dos gigantes monstruosos proveedores de botanas saladas de México. La primera pertenece a Pepsi Co. y comercializa marcas gringas de botana y la segunda pertenece al grupo Bimbo y comercializa marcas nacionales.
Con excepción de las papas fritas Chips de Barcel todas las demás botanas que me gustan pertenecen a Sabritas.
Desde la intima relación que se genera entre Sabritas y sus consumidores mas jóvenes gracias a los Tazos, hasta los mas viejos que le son fieles a un producto en especifico hasta la muerte, existen muchas formas de disfrutar estos productos.
Muchos niños en su momento ni siquiera nos comíamos la botana sino que la desechábamos de inmediato pues lo importante era sacar el mugroso tazo.
Pero creanme hay fans que darían la vida por la botana de su preferncia. Es una relación íntima muy poderosa. 
Por ejemplo, conozco fans de los Sabritones. Esos fans si que son hard core, porque comer puros Sabritones para mi si que está cañón,  yo encuentro a esa botana un poco pesada y su textura lástima el paladar. Pero a quienes les gustan los defienden a muerte como la mejor botana. Ademas se los ponen a todo, los trituran y se los ponen a sandwiches, a tacos y tortas incluso he visto gente que los espolvorea sobre sopas.
Claro, les queda como un caldo tlalpeño. 
Fans de los chicharrones picosos, mis respetos.
Conozco fans de las Pizzerolas. Esta afición la entiendo mas, ya que la tortilla frita es mas digerible para mi y su sabor es menos picante que el de los Sabritones además ese toque a orégano que tienen puede ser muy atractivo.
Los fans de las pizzerolas me cuentan que una bolsa acompañada de una Coca fria no tiene comparación.
Conozco incluso a una fan de los Rancheritos, y no lo digo creyendo que haya pocos sino porque a mi de plano no me gusta el sabor de esta botana.
Claro en una época los Cazares ahogados en salsa a manera de "chilaquiles portatiles" fueron la sensación marcando muchas infancias.
Mi dilema actual radica en no poder decidirme cual es la botana que mas me gusta.
La contienda yace entre los Doritos Nachos y los Chetos con sabor a queso.


Los Doritos son la neta. De hecho es la segunda botana mas consumida en Norteamérica después de la papas fritas con sal .
Sin embargo los fans de los Doritos sabemos que no es fácil comer Dortios.
 Los verdaderos fans de los Doritos sabemos que si queremos experimentar en toda su magnitud el intenso sabor a queso y jalapeño de esta botana, debes comprar una bolsa tamaño familiar para asegurar que la distribución del sazonador sobre los triángulos de tortilla sea abundante y uniforme.
Otras presentaciones suelen tener el problema de contener producto tímidamente sazonado lo cual disminuye la posibilidad de gozo intenso.
La bolsa familiar por alguna extraña razón de producción no presenta este problema.
Pero realmente no me explico ¿Como puede haber tanto placer en un pequeño triangulo naranja?
La mejor representación de lo que implica comer Doritos está escenificada en la película "Vecinos Invasores" Over the Hedge. Es una verdadera explosión de sabor.
Claro, yo como consumidor premium, vitalicio, vip, de tortilla en general resulta lógico esperar que mi afición por los Doritos sea tan intensa como inevitable, pero los problemas aparecen cuando pruebo un Cheto.
Toda mi lealtad hacia los Doritos desaparece y me vuelvo una maquina consumidora de bastones de harina fritos.
El sabor y la textura de los Chetos son delirantes y puedo acabarme una bolsa de cualquier tamaño yo solo.
No importa si es la bolsita individual de la tiendita o la gigantesca megabolsa de Costco que hasta puedes meter la cabeza si quieres. Si me compro una bolsa de Chetos es seguro que acabaré lamiendo el interior metalizado.
La cuestión con los Chetos es que es una botana que no puede ser combinada con ninguna otra actividad.Si vas a comer Chetos pronto descubrirás que solo puedes hacer eso y nada mas. A los pocos segundos de empezar a degustar esta exquisita botana, tus manos se convierten en tentáculos resbaladizos de color naranja que son incapaces de agarrar nada con la mas mínima firmeza.
En el mejor de los casos si no quieres terminar con un control remoto de la tele grasoso y naranja debes hacer preparativos como tener un rollo de servi-toallas al lado para constantemente estarte limpiando las manos, pero tienen que ser servi-toallas que son mas resistentes porque una pobre servilleta no puede hacer la tarea.
Pero como todo en la vida, comer Chetos tiene su precio. Una vez que me encuentro con la bolsa vacía y con el antebrazo todo naranja hasta el codo empieza a emanar un sentimiento de culpa profundo, como si la propia digestión generara como mecanismo de defensa esta sensación profunda de culpa para evitar que el estomago vuelva a ser llenado de harina frita.
Una vez que eres capaz de ver tu reflejo claramente en el interior metalizado de una bolsa vacía de Chetos el gozo desaparece súbitamente para dar paso a un grito mental ¡¿Pero que he hecho?! que da pie al sentimiento de culpa. El problema es que este sentimiento por profundo que puede llegar a ser, dura tan solo unos cuantos minutos en lo que el poderoso aparato digestivo humano se aclimata a su contenido irritante y de difícil digestión. Una vez acostumbrado y con ayuda de alguna bebida dulce que ayude a limpiar el paladar, se puede decir que el cuerpo queda reseteado para ingerir mas Chetos sin ningún problema.
La verdad es que ambas son extraordinarias botanas que se que a mas de un fan le representan un problema de indecisión.
Ahí mi dilema. ¿Cuál llevaría a una isla desierta? ¿Chetos o Doritos?, ¿Doritos o Chetos?
Ojala que pudiera llevar las dos pero en esas islas desiertas hipotéticas solo dejan llevar una sola cosa de cada cosa.


4 comentarios:

  1. Que maravilla es ser apasionado por las cosas.
    Mi botana favorita es el extinto aro de cebolla de Barcel. Todavía se puede conseguir en las bolsas de BigMix, pero a razón de uno o ninguno por bolsa :(

    Sigue Gozando!

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    1. Ya salió la añoranza ochentera. No, Mau, por favor, botanas existentes y conseguibles. Luego ya hablaremos de las golosinas ochenteras que han dejado de existir.

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  2. Chetos! y tambien los azules!!! arghhh, los Ruffles verdes, pero mi pecado mortal, que no recomiendo, que es uno de mis desayunos favoritos, los fritos de sal con chocorroles (Si se le pone de topping los fritos al chocoroll) y un a mundet roja!!!!!

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  3. Wow, yo no estoy aquí para criticar los gustos de nadie. ¿!Pero chocorrol con fritos?! Oiga no me no. Y luego la Mundet roja pa' que amarre.

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